Sobre Patricia Cerra - Joyería en Oviedo
En Patricia Cerra, la tradición de Oviedo se funde con la innovación moderna, dando vida a joyas que cuentan historias y capturan corazones.
Conoce mejor a Patricia Cerra
Permíteme contarte cómo empecé en este fascinante mundo de la joyería…
Al ser hija única había momentos que no sabía con qué jugar o distraerme. Así que un día, movida por la curiosidad, empecé a desmontar los collares de mi madre para hacer mis propias combinaciones. Más tarde, mientras visitaba una tienda de pendientes que solía frecuentar, me surgió un pensamiento: “Esto puedo hacerlo yo“. Sin perder tiempo, me dirigí a una tienda de abalorios y manualidades, y luego a una ferretería para comprar alambre de acero con el fin de montar los pendientes.
Con el tiempo, comencé a crear y noté que cada diseño era único. Tenía una explosión de imaginación que me llevó a crear diversos diseños. Al tener tantos, decidí empezar a venderlos en tiendas, peluquerías… Llevaba una libreta con todos los precios de cada material y producto. Las ganancias las reinvertía en más y más material, hasta que empecé a invertir en piedras semipreciosas y plata. Al mejorar los materiales, mis joyas tenían un valor añadido. Las amigas de mi madre, al ver las piezas únicas que ella llevaba, preguntaban por ellas. Así, mi clientela fue creciendo.
Un día, contacté con el gremio de artesanos con la idea de vender en las carpas de Navidad. Aunque no vieron mis creaciones, por lo que les conté, me catalogaron como aficionada y no como profesional.
Finalicé el bachiller con intenciones de estudiar algo diferente. Sin embargo, ante el temor de mi madre de que abandonara Asturias, y quizás más tarde España, me propuso estudiar Joyería en la escuela de ingenieros de minas. Al poco tiempo, enamorada del oficio, pedí dinero para mi cumpleaños y adquirí mi primera mesa de joyero y todas las herramientas necesarias, aunque fuesen de segunda mano. Antes de finalizar mi primer año de estudios, mis padres me ofrecieron abrir mi propia joyería. Obviamente, acepté.
Hoy, después de 19 años en el negocio, ofrezco un trato personal, diseño según los deseos de mis clientes y reparo piezas que podrían haber acabado olvidadas. Todo esto mientras continúo dando rienda suelta a mi imaginación en cada creación.